miércoles, 30 de marzo de 2011

Sobre los (malos) olores

"Vivimos con nuestros defectos igual que con nuestros olores corporales: nosotros no los percibimos y no molestan salvo a quienes están con nosotros."

Fue Jennifer Aniston quien alguna vez dijo: "El mejor olor del mundo es del hombre que amas." Si tuviera que hablar de los olores, es como abrir un baúl lleno de recuerdos y experiencias, ya que al percibir un aroma despedido por algo o alguien ejecuto un déjà vu olfativo para asociar y realizar comparaciones, gratificantes y desagradables.

El sentido del olfato, es el menos desarrollado en el ser humano y se desarrolla más en unas personas que en otras dependiendo de cómo lo ejercitemos. Hay personas cuya profesión les exige desarrollarlo más, por ejemplo un chef de cocina o una persona que elabora perfumes. Sin embargo, con saber que es el sentido menos desarrollado en nosotros no debemos dar por sentado que todo puede oler bien o si algo huele realmente mal, no hay problema alguno.

Lo maravilloso de vivir en este mundo, es la diversidad que nos ofrece: distintas razas, distintos sexos, distintas religiones, distintos sabores, distintos climas, distintas lenguas, distintos sitios, distintos olores. Siempre he sido partidario que cada persona es un mundo y debe de ser tal cual es, jamás cambiar, pero es imprescindible la adaptación. Parte de esta adaptación se encuentra el hecho de aprender a vivir en sociedad, cada uno de nosotros es un mundo en colisión con muchos otros, esta colisión debe ser armoniosa siempre.

Voy al grano: por qué existe gente que huele tan mal?

La bromhidrosis, es un problema de salud que afecta la vida personal, laboral y social de aquellos que la padecen. Conocida también es conocida como osmidrosis, consiste en la aparición de un olor corporal desagradable a pesar del uso de desodorantes o antitranspirantes. He notado que desde la aplicación de la Ley Antitabaco (vaya coincidencia) resalta mucho el mal olor de ciertas personas. El denominado "olor a sobaco" inunda los bares y pubs de Madrid y con más intensidad ahora, en pleno cambio de estación climática.

Desafortundamente, la persona que tiene mal olor se acostumbra tanto a su propio aroma que a menudo es la última en notarlo; y se sabe también que algunas personas son más susceptibles a detectar olores que otras. No es que sufra de rinofilia (una obsesión que siente la persona hacia los olores, ya que tiene un marcado gusto por ellos, y éstos pasan a ser el centro de atención) pero personalmente el olfato es uno de mis sentidos favoritos. El olor de una persona dice mucho de ella y sí que considero imprescindible el aseo por sobre todas las cosas.

Ahora bien, hay personas que se sienten a gusto -y quizás un poco más- con los hedores ajenos. A más de una persona "le pone" el olor a humanidad en un vagón de metro a las 7 de la tarde un día de verano, en todo su esplendor. Bueno, puede ser que a alguien le pase. Pero insisto, cada individuo es un planeta y hay que aprender a convivir de acuerdo a las normas "estándares" de vida. No es normal andar por el mundo con el olor a sobaco a mil... no es sexy (al menos para la mayoría).


"Josefina. No te laves. Voy."

En un estudio realizado, la mitad de los participantes afirmaron ser estimulados sexualmente por el olor de sus parejas e incluso un 8% de hombres y un 5% de mujeres "confesaron" haber recurrido a ropa anteriormente usada por sus parejas como instrumento de excitación.

Tras el olor corporal sin perfumes, aparece en la lista el olor corporal perfumado (45%), el olor íntimo (31%), el olor después del acto sexual (26%) y el olor axilar (23%). Independientemente de los resortes que se disparan y activan en nuestro organismo ante ciertos estímulos olorosos, queda claro que los olores tienen mucho que ver en la comunicación sexual.

Desafortunadamente, las cifras cantan: sólo el 43% de los españoles se ducha todos los días. No obstante, estos números los convierten en los ciudadanos europeos que más veces utilizan la ducha al cabo de la semana, de acuerdo a un estudio de Demoscopia presentado en Madrid en el 2008. Dentro del colectivo de españoles, los jóvenes son los más limpios, ya que la mitad de este grupo de edad se ducha una o más veces al día y, cada vez que lo hacen, pasan más de 12 minutos bajo el agua.

Algo significativo dentro del estudio, fue la “sinceridad” observada entre las 1.000 personas encuestadas en todo el país, puesto que uno de cada cinco españoles preguntados reconoció ducharse únicamente una o dos veces a la semana. El estudio muestra también diferencias en hábitos de limpieza personal por comunidades autónomas, demostrando que los habitantes de Castilla León y Castilla la Mancha son los que pasan más tiempo bajo el agua de la ducha, quedando peor parados aquellos que viven en Madrid, Barcelona, Galicia y Andalucía.

Qué fuerte.

Es acaso esta ola de malos olores públicos un acto que tenga que ver con el sexo? o es simplemente falta de información acerca de cómo ser una persona aseada? Un poquito de por favor, dejemos las "guarradas" y gustos particularmente peculiares para experimentarlos y compartirlos en pareja, y en casa. Es hora de hacer conciencia, tomar una buena ducha cuando sea necesario y respirar y dejar respirar con tranquilidad.


3 comentarios:

xemaz dijo...

Jony... ya sabes que yo AMO el hedor axilar por encima de todas las cosas...

Eduardo Saverio dijo...

Muy en plan Jennifer Aniston. El olor particular de la persona que deseamos es el mejor olor de nuestra propia historia, y comparto tu opinión en un 100%.

Susana Olleros dijo...

Muy bueno, greca! Sobre todo lo de "respirar y dejar respirar con tranquilidad..." ;)

Publicar un comentario en la entrada