jueves, 3 de febrero de 2011

I'm a believer

"La mejor publicidad es la que hacen los clientes satisfechos."

Y Philip Kotler tiene toda la razón.

Esta semana fue bastante liada para mi. Decidí cambiar de móvil y aún tenía mis dudas si aventurarme con uno que funcione con OS Android o comprar el popular iPhone 4. Ya, normal, cualquier móvil para mi hubiera sido "la caña" pero sabía que si no tendría un iPhone en mis manos, estaría envidiando los iPhones de los demás. Y pues eso, compré un iPhone 4.

La compra fue toda una experiencia. Tanta buena como mala por ciertos motivos pero estoy muy satisfecho con el resultado... el móvil encanta ^_^. Es increíble entrar a una tienda llena de consumidores entretenidos, donde la experiencia de compra es cómoda y bien asesorada. Este es un caso de best practice, que todo retail debiera adaptar a su tienda, no parece tan difícil al menos acercarse a lo que hacen en Apple.

Pero no todo fue un sueño. Tuve que acercarme varias ocasiones a la Apple Store Xanadú. La primera vez, me hizo mucha ilusión porque sería mi primera compra oficial de un producto Apple en una de sus tiendas y no en un reseller. Fui con un amigo (gracias por toda la paciencia y ayudar a este pobre cubanito, valoré mucho el paseo en coche) y tuvimos que esperar mucho. El acto de comprar en una Apple Store es el ritual en el que el cliente y Apple congenian como nunca.

Al llegar, encontré la sorpresa de ver tanta gente haciendo cola para comprar un iPhone 4 (es un absurdo, el móvil fue lanzado el año pasado, y ya no estamos en épocas navideñas ni de reyes) y tuve que hacerla también. Tiene tanta acogida que muchas personas compraban 2 iPhones cada uno (....y la crisis, pregunto yo?). Luego de una hora de espera, la cajera nos dice "lo sentimos, se han agotado. Los próximos iPhones llegan el miércoles".¿PERDONA? Habían personas que tenían ya 3 horas esperando. Por qué no pueden decirlo un poco antes? Pues tuve que irme. Muy enfadado, ¿qué puede hacer una persona como yo en estos tiempos actuales sin móvil por 3 días?

Estuve a punto de destruir la reputación de la Apple Store Madrid en este post. Pero tomé las cosas con calma y lo pensé mejor: acoso telefónico. Inmediatamente, un día después, llamé a la tienda. Aleluya! ya tenían nuevo stock. No lo pensé dos veces y volví a la Apple Store.

Para mi sorpresa, al llegar a la tienda me encontré nuevamente con una señora que también estuvo el día anterior tratando de comprar un iPhone. Me reconoció y saludamos, empezamos a charlar un poco. Algo estaba mal, todos los empleados de la tienda la conocían y ella llamaba a los empleados por sus nombres.

Al acercarme al counter junto con la señora, escuché el siguiente diálogo:

Señora:
- Jaime, ¿te han dicho algo? ¿le has dicho a tu jefe que me han visto hoy en la tienda por la mañana?

Jaime:
- Sí, tuve que decírselo. Joer, si te sigues llevando 10 iPhones todos los días, tendré problemas, y mis colegas también.

Señora:
- Yo es que no entiendo, acaso me los estoy robando? es mi dinero, tengo dos empresas, necesito los móviles! esto les beneficia mogollón a vosotros, os estoy comprando muchísimos móviles, no es esto lo que queréis? ventas? pues aquí está? es que me parece muy fuerte, es mi dinero, yo puedo comprar lo que me venga en gana!

Jaime:
- Ya, pero tú y yo sabemos que estos iPhones que estás comprando no son para uso personal. Los vas a vender y ganarás un porcentaje por cada iPhone vendido.

*** pueden imaginarse mi cara, flipando, y con ganas de tener una vídeograbadora ****

Señora:
- (risas) Ains... tío si ganaras un porcentaje por cada iPhone que vendes en la tienda, comprenderías mi situación.

Jaime:
- Yo es que la entiendo, pero sabes deberías entender vuestra situación también. Somos únicamente empleados de la tienda. Nosotros obedecemos órdenes y el volumen de ventas últimamente es exagerado. Si esta situación sigue así, por motivos de fuerza mayor ya no se venderán más iPhones aquí, tendrías que comprarlos en un reseller, El Corte Inglés, The Phone House...

Señora:
-(risas) Vale, y pues cuántos iPhone me venderás ahora? en la mañana llevé ocho...

Jaime:
-Únicamente dos. Y de hecho no debería venderte más iPhones nunca más. Este procedimiento lo tienen en las Apple Store de Estados Unidos. Sólo se venden dos iPhones por cliente como máximo. Y estoy en la obligación de hacerte una foto para tenerte registrada y no vuelvas por más.

Señora:
- (risas) Qué fuerte tío! que no soy criminal! No me lo creo...

Jaime:
- En las tiendas Apple el objetivo no es vender los productos. Se trata de vender una experiencia única al consumidor. Esto de darte 8 iPhones y registrarlos todos a tu nombre, sin el asesoramiento adecuado y particular para cada usuario no es lo principal en Apple.

Señora:
- Ya, pero es que si vosotros deseáis realizar el servicio personalizado, pues la persona que obtenga el iPhone puede acercarse a la tienda y ser atendido por cualquiera de vosotros en caso de tener alguna duda.

Jaime:
-No. Porque hay mas de 50 iPhones ya registrados a tu nombre, y no hay 50 María Dolores como tú en Madriz...

Esto quiere decir, que por culpa de esta pedorra (que seguramente su trabajo es ser mula de iPhones para que algún árabe los venda en su tienda sin garantía, sin factura y sólo con el albarán) no he podido conseguir un iPhone el día anterior? Me dió mucha tirria saber esto. Y que siga sucediendo, ya que al rato, entró un tío muy serio, hablando en un idioma extraño y luego "María Dolores" le contó lo que estaba sucediendo y luego él dijo: "Vale, mañana traigo a los otros chicos a comprar, uno por uno" ....really?

Luego que la señora se fue con "sólo" dos iPhones, fue mi turno. Tardan un poco en entregártelo, porque durante el proceso hacen una configuración en el móvil con tus datos y tus cuentas de correo. Luego, te preguntan: "es la primera vez que tienes un iPhone? lo sabes utilizar?" Hice el papel de tonto y dije: "perdona? es muy difícil utilizar uno?" y tomé asiento en una de las mesas para una inducción.

Excelente. A pesar de sentirme como un retardado mental porque el tío me llegó incluso a indicar cómo pasar los dedos sobre la pantalla, este best practice es lo que realmente convierte a Apple en lo que realmente es: creador de experiencias y satisfacción garantizada.

Lastimosamente, al día siguiente descubrí una mancha en la pantalla de mi iPhone, y tuve que volver a la tienda para saber qué podía hacer. Enhorabuena! me han dado un iPhone 4 nuevo en cuestión de minutos.

La inversión que están haciendo ciertas marcas, en este caso Apple, es la clave del éxito que las posicionan y preparan para cuando lleguen tiempos mejores: experiencia de compra de alta calidad y énfasis en el servicio, a pesar de ciertos actos "extraños" que se llegan a presenciar dentro de las tiendas.

viernes, 28 de enero de 2011

Sobre la Lista Robison

"A veces la impaciencia da más frutos que los más profundos cálculos."

Esta semana tuve una serie de ponencias sumamente interesantes -que yo ande en mi sensi y no le haga caso al profesor es otro tema-. La clase de Legislación en la Web 2.0 dictada por Pablo Burgueño (definitivamente, quien tiene el don de enseñar, hace que cualquiera sienta ganas de aprender a pesar que el tema no sea tu preferido) y dentro de lo que dijo hubo algo que me llamo mucho la atención: La Lista Robinson.

Nunca había oído hablar de ella. Un poco de historia:

Las Listas Robinson son listas de personas que no desean recibir publicidad no solicitada y son válidas para el Correo E-Mail, SMS, Teléfono y Fax. En aquellos países en que existen, el empresariado se ha comprometido a respetar ese deseo. Algunos critican la existencia de tales listas con el argumento de que la publicidad puede ser enviada sólo a las personas que expresamente la solicitan.

No sabía que esta lista existía. Rápidamente me pregunté: ¿y realmente funciona?

Se supone que cualquier persona puede darse de alta gratuitamente con el fin de no recibir llamadas por parte de empresas que inundan tu vida de publicidad. Es aquí empiezan las cosas “extrañas” ya que las empresas adheridas (que tienen que pagar para conseguir la lista) no están obligadas a cumplir con el compromiso de no llamar a las personas dadas de alta. Es más, por 150€ cualquier empresa puede conseguir la lista con los datos de los clientes para cruzarlos con sus bases de datos y asegurarse de no realizar llamadas no deseadas (...) ¿Eh? He averiguado y por lo visto tampoco se enumeran claramente las empresas que cumplen con la lista.

Por ejemplo, si me doy de alta y se incumple el compromiso, poder reportar a dicha empresa. Creo que lastimosamente tendremos que "hacer cumplir" esto de la manera más primitiva: el cotilleo.. o el "boca a boca". Funciona. Por medio de blogs, comentarios, cuentas de Twitter e incluso Facebook. Hay que poder detener a las empresas que te llaman y no te dan respuesta de cómo obtuvieron tus datos.

¿Será posible que una Lista Robinson funcione sin una ley que obligue a respetarla? Era muy bueno para ser real. La lista aún no me convence.

miércoles, 26 de enero de 2011

Déjà vu


A la izquierda: Victoria alada de Samotracia, 190 A.C. Museo de Louvre, París.
A la derecha: vestido de novia alado, diciembre de 2011. José González Costura, Sagasta 4, Madrid.

martes, 25 de enero de 2011

El mejor cartel de cine que he visto últimamente

“Un buen diseño debe ser definido en si es adecuado a su audiencia y sus objetivos, no por su adherencia al diseño Suizo o el número de premios que gana.”

Este póster utiliza nueve fragmentos de imágenes para interpretar la historia de los altibajos emocionales de una pareja. En ambos extremos, los personajes están solos, en la oscuridad, en una cromática fría y en el dolor. En el centro están juntos, la relación es más brillante, colorida y denota felicidad. Se puede leer el orden de las emociones en ambos sentidos.

Se supone, que un póster de cine cuenta a breves rasgos la historia de la cinta en una sola imagen. ¿No es perfecto?

domingo, 23 de enero de 2011

Un restaurante no tan público

"No hay amor más sincero que el amor a la comida."

Había quedado la tarde del sábado en comer con un amigo. Nos pilló el frío y mientras caminábamos por Gran Vía, dimos sorpresivamente con el restaurante Public (lo había visto antes y está muy escondido, pero no tenía idea que comeríamos allí). Mi amigo, me había comentado anteriormente que el lugar está bien, que siempre está petado y la comida es muy buena y tal.

Al entrar pude percatar el estrés de los camareros, y pues es cierto: el sitio es muy concurrido, siempre está lleno de gente y tuvimos que esperar unos diez minutos para poder tener sitio. El resturante, es acogedor, pero hay un problema que pude detectar, y es que las mesas están un poco juntas entre sí y puedes incomodar a la persona que esté ya sentada y tienes poca intimidad para conversar.

Finalmente encontramos sitio y pudimos pedir la carta: quedé muy sorprendido. No es muy extensa, pero es muy muy variada, tardé algo en elegir el plato: desde ensalada fresca de naranja y langostinos, risotto de ceps con virutas de foie, nido de salmón marinado con huevo y huevas de pescado, ventresca de atún al romesco... mi elección fue pasta con gambas al ajillo. Como entrada, ordenamos una ensalada con guacamole y queso de cabra.

Algo que no gustó: el pan lo sirven sobre de la mesa (¿?) qué es eso? y algo más: la camarera asiática que no dejaba de gritar. El trato fue malo realmente, estoy consciente del estrés pero la atención es imprescindible en un restaurante. Sin embargo la variedad de platos me dejó encantado, y realmente el rollo del pan y la camarera pasó a segundo plano gracias a la carta.

La ensalada: muy buena, destacada. Sencilla, el guacamole muy bien logrado, 'puré' perfecto (no tan triturado, ni tan aguado) para acompañar la lechuga y contrastaba perfectamente bien con los trozos de queso de cabra. A pesar de la incertidumbre del pan sobre la mesa, lo comí junto con la ensalada. Mi plato principal: muy bueno. La pasta al dente y la salsa que acompañaban a las gambas tenía la temperatura perfecta. El suave aliño a base de ajo y pimentón, muy acertado. Las gambas, algo pequeñas (aunque he caído en cuenta que es normal en Madrid) si tienes buen apetito el plato te puede parecer algo escueto, pero... ¿no es precisamente por esto, que existen las entradas y los postres?

Este no es un restaurante gourmet, no esperes tres tenedores a la izquierda de tu plato ni mucho menos. Pero tiene propuestas muy interesantes en su carta, y lo mejor de todo: los precios son muy ajustados, en pleno centro de Madrid. Puede ser una buena solución entre semana, o por qué no, para quedar a cenar entre amigos. El sitio es para todos los públicos, limpio, muy concurrido. Otro punto en contra: está escondido en la calle del Desengaño, un poco difícil de pillar fácilmente... no es muy 'public'.

Public Restaurant
C/ Desengaño, 11, 28004 Madrid

Quizá con el 13 le hubiera ido mejor

"Las críticas no serán agradables, pero son necesarias."

Soy desde hace algunos años atrás fanático Stéphane Pompougnac, DJ francés que obtuvo fama mundial por su exitosa compilación de discos Hôtel Costes (el hotel es real, y se encuentra ubicado en el very trendy heart de París, 239 rue St-Honoré). Stéphane ha realizado diversos conciertos en todo el mundo a partir del reconocimiento de estas compilaciones, e incluso ha tocado en el festival de cine de Cannes, y desfiles de moda alrededor del mundo. Cuando Jean-Louis Costes, propietario del hotel, le propuso a Stéphane Pompougnac que se encargara de poner música al salón del hotel, nunca hubiera imaginado hasta dónde iba a llegar la historia. La saga Hôtel Costes se lanzó en 1999 con una tirada inicial de 2,000 ejemplares. Diez años después, más de cuatro millones de copias andan circulando por todo el mundo.

He descargado el disco #14 hace ya más de un mes (no existe el disco # 13, ya que en el Hôtel Costes no existe la habitación Nº13 por temas de superstición), pero no tuve la oportunidad de oírlo completamente (lo que usualmente hago para poder dar una opinión, ya que hablar de un disco sin escucharlo de principio a fin es como probar el bocado de un plato y criticarlo, cuando para cuando realmente poder hacerlo con exactitud es necesario ver, oler, comer y codificar lo que siente mi paladar a través de los gustos, el retrogusto e incluso el oído, para descubrir la crocancia y texturas).

Aproveché de este domingo tranquilo en casa para escucharlo. Quizá un fanático como yo puede sentir un ligero retroceso en comparación a ediciones anteriores de Hôtel Costes. Es un disco completamente diferente, ofrece muchos descubrimientos frescos, la selección hecha por Pompougnac es atrevida ya que no contiene muchos cortes (a los cuales estaba familiarizado) de canciones repetidas entre étages pasadas, como lo ha ofrecido en ediciones anteriores. Lastimosamente, ningún track me transporta a un momento cúspide, sucede completamente lo contrario: está tan bien mezclado que todas las canciones al terminar se funden perfectamente bien creando un sólo ambiance musical.

El disco es perfecto para escucharlo en momentos muy liados del día y utilizarlo de fondo para cualquier situación, ya que es poesía para tus oídos. Sin embargo, el encanto Costes con altibajos de ritmos de la mejor selección folk, downtempo y triphop están ausentes en esta edición.

Las canciones que llegan a resaltar dentro de los 17 tracks, es YMA en un Afterlife Remix, de Boozoo Bajou, la cual logra captar atención y sirve de catalizador para seguir escuchando el disco (muy pasivo para mi gusto), y Perhaps, Perhaps, Perhaps de Lisa Bassenge & The J, que momentáneamente me transportó a un déjà vu auditivo y recordé a Pink Martini con Sympathique y a la legendaria Clémentine quien aportó en muchas ocasiones con sus temas, el reconocimiento del cual Hôtel Costes mantiene en la actualidad.

Es momento de despejarme de la sensualidad poderosa de Cesária Evora, lo abstracto pero presencial de i:Cube, lo enérgico de Club des Belugas y los ritmos contagiantes de Dublex Inc, Charles Schillings, Variety Lab y Big Muff. Pompougnac en el étage 14 ofrece algo fresco, quizás un poco transitorio, pero deleitante a la vez. Nada legendario.

viernes, 21 de enero de 2011

Una introspectiva al lado más oscuro de la mente

"La perfección no es control, es saber perderlo."

Darren Aronofsky vuelve a la pantalla grande a enredarnos la psiquis con una película inmersa en el inestable mundo de lo sicológico y cercano a la locura. "Black Swan" es un thriller sicológico que narra la historia de una dulce y sobreprotegida bailarina que tiene la oportunidad de interpretar el papel principal de la obra "El Lago de los Cisnes", pero para ello necesita rebuscar dentro de su ser un perfil conductual al cual ella siente no poder explotarlo: es perfecta siendo un cisne blanco; el más puro e inocente de todos pero no logra representar al cisne negro, sensual, carnal y seductor.

La cinta es una oda a la transformación: consumida por altibajos y circunstancias que degradan no sólo hacia el exterior, sino también dentro de la mente de Nina (Portman) e incluso una destrucción personal y física. Muy difícil de reconocer si la biporalidad del personaje es de nacimiento, producto de la educación controlada y limitada de libertad por parte de su madre o es creada a partir de la presión a la cual está sometida al ser elegida para interpretar la obra.

La cromática juega un papel importante en el film, predominan los colores grisáceos, blanco, negro y el rojo -color que al final de la historia juega un papel muy relevante- estratégicamente utilizado para demostrar la transformación del personaje. Las actuaciones secundarias están muy bien elegidas, la conducta atrevida de Mila Kunis como "el cisne negro como debe de ser" contrasta a la perfección con la impecable interpretación de una chica débil por parte de Portman.

Existen escenas sexuales comprometedoras pero completamente justificadas para el desarrollo de la historia y la interpretación de la decadencia de una persona obsesiva, autoexigente, destructiva y perfeccionista (debo admitir, que Portman en plan de stripper, Padmé Amidala, balletista o lesbiana en potencia es totalmente excitante para cualquier ser humano con vida sobre la faz del planeta Tierra) que finalmente obtiene lo que quiere: ser perfecta.

Hipnóticamente, el director nos muestra realidades y fantasía: Es Nina lo suficientemente desequilibrada mentalmente para creerse un cisne real y transformarse en escena o es una interpretación exagerada de la evolución sicológica del personaje por parte de Aronosfky? Más allá de la presión en ser perfecta, es Nina lesbiana y no lo ha podido descubrir por culpa de su conservadora educación o fue un reencuentro con ella misma para aceptarse como realmente es? Es posible que un ser humano con las condiciones físicas y sicológicas de Nina pueda bailar sin desangrarse y poder "morir" victoriosamente?

La película es exquisita, pero no perfecta. Resplandece por todo lo alto gracias a ella, su soberbia actuación destaca indiscutiblemente y hace un excelente trabajo en interpretar una vez más en la historia del cine, el papel de un individuo bipolar donde queda confirmado el título a Portman como una de las mejores actrices de los últimos tiempos.

El horror/drama interpretado le dotará de un merecido Óscar este año, sin lugar a dudas.